Los muros están hechos de cantos rodados de 50 centímetros de alto, que sirven de base para paredes de quincha (caña con barro), con techos del mismo material, soportados por horcones de madera. Al interior se han descubierto evidencias de actividades domésticas, como fogones, batanes y cerámica utilitaria. Pero esta no fue la única ocupación de sus moradores. También las murallas estaban cubierto en paneles de oro.
Se ha encontrado caña gadúa o caña brava que, llevada de la cuenca del Guayas (Guayaquil, Ecuador) se utilizaba en las orillas del río Moche, donde su utilización está comprobada en los estudios arqueológicos de la ciudad de Chan-Chán, según lo ha descrito el arquitecto peruano Emilio Harth Terré. Asimismo, las ciudadelas fueron construidas usando muros de adobe sobre cimientos de piedra unidos con barro, más anchos en la base y angostos en la cima. Para construir pisos, rellenos de paredes, rampas y plataformas, se emplearon adobes rotos, junto con tierra, piedras y otros desechos. La madera se usó para hacer postes, columnas y dinteles. También se usó la caña el carrizo y la estera. Los techos fueron confeccionados entretejiendo atados de paja.
Posee gran belleza y variedad en la cantidad de muros decorados con altorrelieves. Estos fueron hechos con moldes y decoran las paredes de:los patios, audiencias y corredores al interior de las ciudadelas. Los motivos decorativos más comunes fueron las combinaciones geométricas, pero también son comunes las representaciones de peces y aves.
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